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EL ORIGEN DEL HAMSTER
En 1839 el zoólogo británico George Waterhouse realizó una expedición por los alrededores de Siria, donde se topó con un diminuto roedor de pelaje liso, sin cola y ojitos saltones, que bautizó Cricetus auratus.

Por casi un siglo la única evidencia que se conservó del tierno criceto fue su piel, que exhibía el Museo Británico. En 1930 el profesor Aharoni del zoológico de la Universidad de Jerusalén, tuvo un encuentro con la madriguera de una hámster dorada y sus siete crías, mientras realizaba un trabajo de campo con sus estudiantes en el desierto sirio.

Trasladó la familia completa hasta Jerusalén, donde los más aptos se adaptaron a las nuevas condiciones de cautiverio y en menos de un año los tres sobrevivientes engendraron trescientos hámster. En esta segunda aparición los roedores fueron bautizados nuevamente como Mesocricetus auratus, pero se popularizaron como hámster.

Durante un tiempo se les utilizó como animales de laboratorio, ya que se adaptan muy bien a la vida en cautiverio y ofrecen una curva de procreación alta: una pareja en el transcurso de un año puede tener miles de descendientes. Luego fueron domesticados para animales de compañía.

Con un promedio de 15 centímetros de altura, incluidos los cinco de la cola, el hámster desencadena en niños y adultos un sentimiento de ternura que mueve a la caricia. Muchos los comparan con pequeños peluches de hábitos muy particulares, ya que son animales nocturnos: duermen de día y se animan cuando comienza a caer la tarde. Su descanso no debe ser perturbado ya que puede reaccionar con malhumor.

El cachetón

Su cuello grueso, cabeza aguda, orejas membranosas de longitud mediana, ojos grandes y patas cortas, le confieren un aspecto rechoncho. En la parte interior de los cachetes tiene los abazones, saquitos diseñados para transportar su comida, que infla cuando desea asustar a un enemigo. Su pelaje está formado por una lanilla suave y corta. Sus patas delanteras son corpulentas, apropiadas para trepar, excavar, columpiarse. Mientras que las traseras son más débiles y le sirven de apoyo.

Una dieta fresca

Aparte de los alimentos comerciales (mezclas de semillas), debe suministrársele fruta fresca (manzana, pera, uva) y verdura fresca (lechuga, tomate) siempre bien limpia y seca; fruta seca (castañas, almendras, nueces...) migajas de pan, pequeñas porciones proteicas (carne molida, hígado de res, quesos magros, yema de huevo sancochada), integradores a base de vitaminas y sales minerales; agua fresca y limpia, jugo de fruta diluido en agua, leche.

Un lugar ideal

Una jaula limpia, amplia y con accesorios para el juego Un lugar apropiado en la casa para colocar su jaula, donde pueda dormir durante el día sin ser molestado y donde pueda alborotarse en el ocaso y la noche

Por su naturaleza solitaria al hámster no le agrada ser acariciado Sus horas de sueño son sagradas y se traducen en salud y longevidad Como son roedores inquietos, les encanta corretear por una habitación cerrada Hay que cuidar que no mordisquee el rodapié, papel tapiz, prendas de vestir, cables de la luz eléctrica El crecimiento continuo de sus incisivos los obliga a limarlos con alimentos duros.

Luchadores solitarios

El hámster, por ser de naturaleza solitaria, no convive muy bien con sus similares. Macho y hembra deben estar juntos sólo para perpetuar la especie y siempre que se desee sacarles cría.

El resto del tiempo es mejor separarlos. Tampoco deben favorecerse las agrupaciones de hembras ya que pueden surgir peleas. Una pacífica convivencia es probable sólo entre machos. Se trata de un animalito no muy longevo, que criado correctamente vive unos dos a tres años.

Fecha: 2003-10-31

Fuente: www.eluniversal.com