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LA TOS DE PERRO
La traqueobronquitis infecciosa es un cuadro altamente contagioso que no requiere de un contacto directo entre perros para ser transmitido.

"Doctor, mi perro está tosiendo y parece que se tragó un hueso, porque trata de vomitar y sólo bota baba". A medida que baja la temperatura, comentarios como éstos se hacen recurrentes en las consultas veterinarias. No se trata precisamente de una obstrucción por cuerpo extraño -como podría sospechar mucha gente-, sino de un clásico en esta época: la traqueobronquitis infecciosa canina o tos de las perreras.

"Es una tos muy fuerte (paroxística), que suele comenzar súbitamente y que aumenta cuando el animal está excitado, pues en un comienzo no suele estar decaído. Se asemeja al graznido de un pavo o a los sonidos de una foca, y generalmente va acompañada de flemas blancas", explica la médico veterinaria Paulina Lagos, de la Clínica Veterinaria "4 patitas", de Ñuñoa.

Es una enfermedad altamente contagiosa -el 95% de los perros expuestos al virus enferman- y se transmite por el aire y por los estupos (flemas y salivas), por lo que ni siquiera es necesario un contacto directo entre perro y perro. "De hecho, cuando a una clínica veterinaria llegan cuadros de traqueobronquitis se deben ventilar de inmediato las habitaciones", explica la doctora.

Si bien tarde o temprano todos los perros tendrán la oportunidad de contraer traqueobronquitis, existen algunas medidas que permitirán prevenir un agravamiento, el cual contempla desde estados febriles y decaimiento generalizado hasta el surgimiento de una peligrosa neumonía bacteriana secundaria. Peor aún si se complica con otros virus como el distemper o el adenovirus tipo 2 (el de la hepatitis canina).

Lo fundamental es respetar el calendario de vacunación, ya que las vacunas séxtuple u óctuple -que se deben poner de por vida- contienen los virus primarios de este cuadro, que son el de la parainfluenza y el adenovirus tipo 1. De esta forma, si es que un perro que ha sido vacunado llegase a presentar el cuadro, sería con síntomas mucho más suaves y autolimitante, es decir, se detendría solo al cabo de una semana.

Como bien alude su nombre, es muy característica de los lugares donde hay perros hacinados, por lo mismo, cabe una segunda recomendación: evitar en estas épocas de frío los paseos por donde hay muchos animales, y en caso de que sea necesario dejar la mascota en un hotel canino (por ejemplo, para las vacaciones de invierno), se le puede vacunar 7 días antes de ingresar al lugar. No hay riesgos en repetir la vacuna dos veces al año.

Cuellos de polar.

También hay que prevenir los cambios de temperatura, porque el virus se replica en la zona de la tráquea y, especialmente, cuando está con temperaturas bajas. De ahí que una medida de manejo en los perros contagiados sea que utilicen cuellos de polar para ayudar a autolimitar la enfermedad y que dure menos tiempo.

La mortalidad es bastante baja, aunque hay que tener especial cuidado con algunas razas pequeñas (poodle toy) o braquicéfalas (de hocico corto), que podrían tener mayor predisposición a sufrir colapsos traqueales (obstrucciones de la vía que dificultan el paso de aire hacia los pulmones).

En general, para todas las razas, no se tratan los cuadros suaves; es decir, cuando se advierte que la tos va cediendo día a día. "Si al segundo o tercer día la tos se agrava, el perro empieza a decaer y deja de comer, es probable que haya que tratarlo con antibióticos, antiinflamatorios y mucolíticos". Un cuadro complicado debiera pasar a los 14 días.

MARÍA PAZ CARVAJAL.

Fecha: 2005-05-23

Fuente: EL MERCURIO.


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