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PALOMA MIGRATORIA

La grácil y etérea paloma migratoria (Ectopistes Migratorius), es un caso emblemático de extinción de una especie animal. En algo más de un siglo, la paloma migratoria pasó de contar con más de dos mil millones de ejemplares en América Del Norte, a desaparecer para siempre del eco sistema terrestre.

Paloma Migratoria

Las palomas migratorias pertenecían al orden columbiforme, el mismo del resto de las palomas y tórtolas que sobreviven hasta hoy. El tamaño de la paloma era similar al de una paloma común, si bien notablemente más estilizado, lo que favorecía sus inagotables migraciones anuales.

El aspecto de la paloma migratoria era algo más llamativo que el de las palomas actuales, sobre todo en los machos, donde se combinaba el rojo en las plumas del pecho, el azul en las cabezas y dorso, el blanco en el vientre y el negro en el extremo de las alas y cola. Las hembras eran más menudas y de colores más opacos.

Acaso el rasgo más llamativo de las palomas migratorias, eran sus migraciones en multitudes de decenas, o hasta centenas de millones de palomas, un caso único en la historia del reino animal. Lo anterior favoreció las variadas leyendas tejidas en torno a dichas migraciones, como que el sol se oscurecía cuando ellas surcaban el cielo, que los árboles se mecían con el viento generado por sus aleteos o que sus bandadas llegaban a medir más de un kilómetro de largo. Cierto es que el tiempo distorsiona y agiganta la realidad, pero indudablemente que las colonias de palomas migratorias estaban formadas por cientos de miles, o hasta millones de palomas.

Migración de la paloma migratoria

Las palomas migratorias migraban hacia el noroeste de Estados Unidos para anidar en las estaciones cálidas, y luego retornaban hacia el noreste para hibernar, en un área que cubría desde Canadá hasta el Golfo de México, e incluso parte de Cuba.

De la anidación de las palomas nacía un solo pichón, del único huevo que ponían. El polluelo sólo se alimentaba de los alimentos regurgitados de sus padres y tardaba alrededor de dos semanas en dejar el nido. Ya en la adultez, la paloma migratoria se alimentaba de variadas semillas y pequeños insectos.

1914. La extinción de la paloma migratoria

Desde antaño, los indígenas norteamericanos supieron convivir con las palomas migratorias, a la cual nunca dejaron de cazar, pero en moderada forma, a la par que su caza estuvo siempre imbuida en un sentido religioso tribal. Bastó que el hombre blanco descubriera sus atractivos, para que dicho equilibrio se rompiera para siempre.

En consecuencia, las palomas migratorias fueron indiscriminadamente cazadas por su grasa, plumas y carne, ésta última tanto como alimento para ganado, cuanto para el hombre, particularmente las clases más humildes, que premunidas de una honda obtenían gratuitamente la cena para toda la familia.

A la par de ello, se talaba en forma creciente los bosques donde anidaban. Estos factores, sumados a que de su anidación nacía una sola cría, mermó irreversiblemente su número. Fruto de esto, los ejemplares que iban quedando rápidamente contraían enfermedades al estar mal alimentadas y sin las suficientes defensas. Las crías de palomas nacían debilitadas y en muchos casos, morían antes de emprender el vuelo.

Por si fuera poco, el ejército norteamericano se divertía en sus campañas matando a cientos de ejemplares probando su artillería.

Ya en 1850 el número de palomas migratorias había descendido ostensiblemente y para 1880, alarmados-tardíamente- por esta situación, los norteamericanos intentaron criar en cautiverio a los sobrevivientes. Fue una medida desesperada, tan desesperada que contradecía la naturaleza misma de esta especie, y que por tanto sólo contribuyó a proseguir con su exterminio, ya que llegada la época de anidación, los instintos de las palomas migratorias en cautividad eran más fuertes y se abalanzaban una y otra vez contra las rejas de sus jaulas, muriendo destrozadas.

En 1900 habría muerto el último ejemplar de paloma migratoria en estado salvaje y el 01 de septiembre de 1914, a las 13:00 horas, en el zoológico de Cincinnati, murió Martha, el último ejemplar de esta especie, a avanzada edad. Se sabe con tanta certeza la fecha de su muerte, pues así se lo registró en dicha institución y es hasta hoy, el único caso en que se ha constatado con tanta rigurosidad la desaparición de una especie. El cadáver de la paloma disecado se conserva hasta hoy en el Smithsonian Institution.

Si bien desde esa fecha y hasta hoy, en reiteradas oportunidades habitantes de Norte y centro América dicen “creer” haber visto “ejemplares aislados” de paloma migratoria, ningún estudio científico lo ha confirmado. Por lo demás, contrariaría a su naturaleza, que la llevaba a formar colonias de miles o hasta millones, el ver sólo un ejemplar “aislado”. Por ende, tales aseveraciones responden sólo al deseo de ver nuevamente aquellas inacabables bandadas de palomas migratorias nublando los cielos.

En la foto: pareja de palomas migratorias. Acuarela de John James Audubon


Autor: Raúl Alejandro Escalona Orellana. Abogado
raul1086@hotmail.com
Para: www.conciencia-animal.cl

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Fuente: www.conciencia-animal.cl


Disponible en sección: Animales en peligro

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AAA

dodo2013-07-25
no informa tanto

jennifer

paloma migratoria2008-03-07
estan hermosa es una espesie muy linda tanhermosa desgrasiadamente ya no la tenemos

karime

kami2006-08-13
ermossa l



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