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GRAN ALCA

La Gran Alca, Alca Gigante o Alca Imperial, era un ave palmípeda y el miembro más grande de la familia de los alcidos, a la cual pertenecen las alcas que sobreviven hasta hoy.

El Alca impennis recibía su nombre, naturalmente, por su gran tamaño, que se extendería en promedio, según las fuentes de la época, entre los 50 ó 70 centímetros. No obstante, hubo testimonios de viajeros que habrían avistado ejemplares de hasta un metro de altura.

El Alca Imperial era un ave esencialmente nadadora (no voladora) y así lo evidenciaba todo su organismo: sus patas eran oscuras y palmeadas, que en el agua se convertían en aletas, al igual que sus alas, las cuales estaban atrofiadas e impedían el vuelo, pero favorecían la natación. El gran pico corvo de esta Alca era usado a modo de lanza o arpón para cazar peces. En cuanto a su plumaje, era negro en las alas, espalda, cuello y cabeza, y blanco en el abdomen.

La anterior descripción de la Gran Alca calza casi exactamente con la de los actuales pingüinos, más habrían pertenecido a especies escasamente emparentadas. No obstante, todas las variedades actuales de pingüino deben su nombre a esta alca, que en principio era la única ave que recibía dicha denominación y a partir de allí, su nombre pasó a los actuales pingüinos debido a su gran similitud física.

Las Grandes Alcas anidaban en gran número cerca de las costas del Atlántico Norte, poniendo un solo huevo, de gran tamaño.

1844. La Extinción de las Grandes Alcas

Por restos provenientes de la Prehistoria, tanto de huevos como oseos, se sabe que durante el Neolítico extendía su habitat a lo largo de todo el Atlántico Norte, desde América del Norte hasta Europa, e incluso vivía en las costas adyacentes al Mar Mediterráneo.

Desde antiguo, las Grandes Alcas también comenzaron a ser cazadas como alimento, tanto para animales, como para el hombre. Igualmente fueron usadas como cebo. Lo extraño es que muchas versiones de la época coinciden en que la carne de la Alca Gigante tenía muy mal sabor, pero los marinos que frecuentaban las costas donde anidaba no reparaban en ello, sobre todo tras llevar semanas, meses o años en el mar, convirtiéndose con ello, al cabo de los años, en los principales responsables de su extinción.

Las Grandes Alcas fueron también cazadas por sus huevos, los que sí habrían tenido muy buen sabor, y con ello directamente se exterminaba a las generaciones siguientes de esta especie.

Se volvían particularmente indefensas por ser aves no voladoras, muy torpes y lentas al estar en tierra, como así también, por encontrarse permanentemente en posición vertical mientras protegían a sus crías recién nacidas, lo que las hacía fácilmente distinguibles por los cazadores. Cabe reiterar que cada pareja tenía una sola cría, lo que contribuyó a su exterminio.

Ya en el siglo XVI esta ave había desaparecido de Europa Continental y Norte América, y a mediados del siglo XVIII se capturó al último ejemplar de Alca Imperius en estado salvaje en Noruega. A partir de allí, su escasa presencia se redujo al corazón del círculo polar ártico, pese a que no era por naturaleza, un ave ártica. Se vio obligada entonces, a adaptarse a este medio.

Mientras más escasa se fue haciendo, lejos de fomentarse la conciencia en los habitantes de los países escandinavos, sucedió todo lo contrario: se llegaron a ofrecer grandes sumas por dar con un ejemplar vivo, o por llegar con una piel o un esqueleto de ellas, por cuanto era considerada una curiosidad viviente, casi un “souvenir”.

Por otro lado, a las pocas alcas que iban quedando se las cazaba también como mascotas, manteniéndolas en condiciones muy precarias, lejos de su ambiente acuático natural.

Desde principios del siglo XIX, el Alca Gigante estaba constreñida casi únicamente a Islandia. Así, a principios de junio de 1844, dos marinos escandinavos habrían desembarcado en la isla islandesa de Eldey, atraídos precisamente, por la recompensa que se ofrecía por las pieles, y dieron muerte a la última pareja de grandes alcas de las que se tiene noticia, las cuales estaban, precisamente, anidando.

A partir de allí, en numerosas ocasiones, marinos y viajantes del Ártico dicen “creer” haber visto algunos ejemplares, más ello jamás ha sido avalado por algún estudio empírico. No obstante lo anterior, sí se conservan en diversos museos de América del Norte y Europa, huevos, pieles y restos óseos de las alcas gigantes, razón por la cual, los más aventurados ya se ilusionan, erradamente a nuestro entender, con la posibilidad de clonarlas.

Sólo el tiempo lo dirá.

Autor: Raúl Alejandro Escalona Orellana. Abogado
raul1086@hotmail.com
para: www.conciencia-animal.cl

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Fuente: www.conciencia-animal.cl


Disponible en sección: Animales en peligro

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dodo2013-07-25
no informa tanto

jennifer

grandes alcas2008-03-07
esta espesie es muy bonita yber esta pagina de los animales q estan en peligro es muy interesante yo nosabia q existieron las alcas mas sin enbargo ya lo se es padre saber dela naturalesa y de loq nos rodeaasi baser carolina

karime

Es muy bonito2008-01-13
este tipo de informacion tal vez no le interese tantoa otra persona pero a mi se me hace muy interesante saber sobre estos animales ya que tengo una tarea acerca de ello, nada mas que necesitan ser mas detallados como por ejemplo que comen su habitat todo acerca de ellos. espero que su informacion me proporcione buenas notas.

gracias

Carolina



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