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NALA, UNA PERRITA POLICIAL

Tiene el récord de haber detectado 250 kilos de marihuana paraguaya prensada en una sola diligencia policial, es delgada, liviana, ágil, juguetona y, sobre todo, posee un olfato excepcional, ella es Nala; una perra setter irlandés de ocho años de edad, integrante del grupo de ejemplares caninos detectores de droga de la Policía de Investigaciones y que está pronta a su retiro.

La historia de “Nala” se remonta al año 1996. Al cumplir tres meses de vida es seleccionada para integrar la 5ª versión del curso de “Guías y Adiestramiento de Perros Detectores de Drogas” realizado en Santiago por la entonces Sección de Adiestramiento de Perros Detectores de Drogas de la Jefatura Nacional Antinarcóticos y que actualmente es la Brigada de Adiestramiento Canino dependiente de la Jefatura Nacional de Extranjería y Policía Internacional.

Fue ahí donde esta perrita se encontró con su inseparable guía y compañero, el asistente policial Fernando Creixell. Han pasado casi ocho años desde esa fecha y “Nala” se ha convertido en el ejemplar canino que tiene el decomiso de droga más grande en una sola diligencia policial en la historia de los perros detectores en la Policía de Investigaciones de Chile.

En agosto de 1998, “Nala” y su guía llegaron a la Segunda Región para apoyar el trabajo que la Brigada Antinarcóticos realiza en la frontera y ciudad. Seis meses duró el adiestramiento. Su guía canino, con técnicas de juego y recompensa, conocida también como de reflejo condicionado con asociación y asimilación de olores, la convirtió en una experta detectora de narcóticos.

Utilizando este novedoso sistema que no necesita obediencia ni disciplina, porque sólo se trata de un juego, el animal busca su juguete conocido como “aporto” o “mango”, consistente en una toalla blanca impregnada con un componente químico que actúa como sucedáneo de los aromas de cocaína, marihuana, heroína, entre otras drogas.

Esta ejemplar de raza cazadora y olfato muy agudo tiene historias policiales dignas de destacar y que, sin duda, causarían la envidia de algunos perros policiales famosos como el de la serie “Comisario Rex”: en el verano de 1997 y 1998 participó en el Festival de la Canción de Viña del Mar apoyando la prevención e investigación de la Brigada Antinarcóticos Valparaíso.

En un procedimiento policial encontró dinero enterrado en el patio de una vivienda producto de una transacción. “Esto es posible gracias a que el olor residual de la droga queda impregnado en el dinero y otras especies, y la perra puede detectarlo hasta seis días después”, relata el guía canino.

En pocos minutos “Nala” puede revisar un automóvil y detectar la presencia de algún tipo de droga. En agosto de 1998 “Nala” junto a su guía llegaron a Calama para apoyar la labor de la Brigada Antinarcóticos de la Segunda Región y desde entonces el trabajo ha sido arduo y exitoso.

“En octubre del año 2001, a cuatro días de haberse iniciado la Reforma Procesal en la Segunda Región, en el camino que une Calama y Chuquicamata controlamos un camión paraguayo con 3 ocupantes de ese país. Durante la revisión el ejemplar canino demostró alerta a la presencia de droga y descubrimos 250 kilos de marihuana paraguaya prensada oculta en el doble fondo de la rampa de un camión” recuerda Fernando Creixell.


La hora del retiro.

De los ocho años de vida de esta perrita, siete y medio los ha pasado jugando; es decir, buscando droga en la frontera, en el campo, buses, aeropuertos, trenes, autos, bolsillos, roperos e incluso debajo del agua, entre otros lugares inimaginables.

Pero al igual que los seres humanos “Nala” tiene una vida útil y debe retirarse para descansar. Fernando Creixell, su compañero inseparable se está preparando emocionalmente para enfrentar ese día. El retiro de este canino no implica que pierda sus cualidades como detector de droga. “El olfato no lo pierden nunca, los perros que están adiestrados en droga van a seguir detectando toda la vida.

Se deben retirar porque con los años se ponen más lentos, se cansan más rápido y uno debe contar con un ejemplar más joven, que tenga la capacidad de poder controlar, por ejemplo, en la frontera 20 buses y más sin cansarse tan rápido”, explica Creixell.

Esta exitosa perrita deberá acogerse a retiro y dejar las dependencias del cuartel policial de Calama. Un momento difícil para sus compañeros de trabajo los detectives que a diario cuentan con su apoyo y especialmente para su guía canino, que casi como un ritual cada día se preocupa de brindarle un buen cuidado para que “Nala” cumpla bien su función.

“Cuando ella jubile, al igual como ha pasado con otros perros detectores de droga, el guía canino puede quedarse con el ejemplar. Y, si por algún motivo no se puede, se busca a la persona más idónea dentro de la institución para que siga recibiendo los cuidados y el cariño al que está acostumbrado. En el caso de “Nala” la jefatura aún no se ha pronunciado, pero lo que pienso y quiero, es que ella sí o sí se quede y muera conmigo” confiesa Fernando.

El lazo afectivo que se forma entre el guía y los perros detectores de droga, es fundamental para el buen desempeño de estos animales en el combate al narcotráfico.

Con juegos y ejercicios la mantiene activa y en una constante alerta. Sagradamente, con el apoyo de los funcionarios de Calama, cumple su rutina: revisión de vehículos, de personas, etc. “cuando demuestra alerta de que encontró droga es premiada con su juguete, esa es su recompensa”, cuenta su guía.

El lazo afectivo entre un perro detector de drogas y su guía es muy fuerte y la historia de “Nala” lo confirma.“ Ella duerme en la unidad, tiene un canil y posee todas las comodidades, pero en los feriados legales o en mis días libres me la llevo para la casa, para asegurarme que tenga todo lo que necesita. Allá, ella es un niño más, juega con mis hijos y es muy regalona de mi esposa, cuando regresa a la unidad los niños se ponen muy tristes y la extrañan muchísimo”, relata Fernando.

Los éxitos policiales de “Nala” le han dado grandes satisfacciones a Creixell, porque como él señala “quiere decir que el guía sí reúne los requisitos y está preparado para capacitar a un ejemplar canino antinarcóticos”. El asistente policial, periódicamente se preocupa de contactarse con policías de otros países, de buscar por Internet y revistas información sobre nuevas técnicas de adiestramiento y ocultamiento de droga para que su ejemplar sea recordada siempre como la mejor.

Cuidados y Entrenamiento.

La función de estos perros detectores de droga les exige estar en excelentes condiciones físicas, por ello la institución compra un alimento importado desde Estados Unidos, diseñado especialmente para perros con un alto desgaste físico. “Nala” diariamente consume entre 350 a 500 gramos de alimento. Duerme y es trasladada en un canil, un habitáculo de color azul con las comodidades necesarias.

La Policía de Investigaciones, a través de la Brigada de Adiestramiento Canino ha impartido clases a los perros detectores de drogas del Servicio de Aduanas, Gendarmería y al Batallón de Inteligencia del Ejército, transformándose en una excelente academia y cuna para perros detectores de droga.

El 30 de abril del 2003 se realizó el último curso para entrenar a perros del Ejército. La Brigada de Adiestramiento Canino cuenta con 63 canes detectores de drogas, de los cuales 36 operan en Santiago.

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Fuente: POLICÍA DE INVESTIGACIONES DE CHILE

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AAA

dodo2013-07-25
no informa tanto

jennifer

los caninos2006-12-12
felicitaciones a todos los asistentes policiales que trabajan con caninos..es una labor hermosa... felicitaciones

carol

los perros2005-07-31
exelente lo que podemos aprender no solo adiestrarles si no que ellos nos enseñan



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