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VACACIONES ECOLóGICAS

Las vacaciones no son sinónimo necesariamente de viajar a lugares caros y remotos. Turismo significa hacer un tour; vale decir, recorrer lugares de interés como un modo de esparcimiento.

Asimismo, vacaciones tampoco es sinónimo de inactividad; vacaciones significa cambiar de actividad, dejar de ejecutar los trabajos y acciones rutinarias para hacer otros. Las vacaciones son el tiempo de reencuentro, tanto con la familia y los amigos, como con la naturaleza.

Sin embargo, el medioambiente sufre fuertemente el impacto de los turistas: aumentan los incendios forestales, la gente pisotea las plantas, corta leña, ensucia el agua y llena de basura el paisaje. A los turistas estivales, se les ha llamado los devastadores nómadas del verano, pues buscan lugares en que la naturaleza se muestra en su más pura belleza, y allí, por lo general, provocan deterioros y contaminación.

De Camping

Indudablemente, la manera más ecológica de viajar es en carpa. Elija lugares con infraestructura de camping. Así, evitará que su inserción en la naturaleza pueda dañarla. Los campings habilitados tienen almacén, recolección de basura, servicios sanitarios, lavaderos, etc. Los Parques Nacionales son una buena opción para acampar y conocer lo mejor de su país.

Salir en carpa a lugares no habilitados no es recomendable, a menos que usted tenga el conocimiento y la preocupación de causar el menor impacto posible.
Nunca bote basuras en los lugares donde acampa. La peor basura es la que se biodegrada con dificultad: plásticos, botellas, metales, líquidos tóxicos, algunos detergentes. Los restos de comida son menos dañinos, pero igual debe enterrarlos y taparlos con tierra. Cuidado con dejar botellas tiradas: pueden provocar incendios por producir altas temperaturas cuando quedan expuestas al sol.
La vida silvestre y su hábitat no deben ser perturbados. No saque plantas ni tampoco flores. Modifique lo menos posible los lugares de visita.

Privilegie la naturaleza. Déjela tanto o más limpia que como la encontró.

Camine por senderos establecidos para no destruir la vegetación.

Ubique su carpa por lo menos a 35 metros de distancia de las fuentes naturales de agua. Elija un lugar donde ya otros hayan acampado.

Recolecte y deposite la basura en un lugar apropiado: la suya y la que otros dejaron.

No use lavalozas, detergentes, jabón o pasta de dientes en las fuentes de agua. Saque agua en un recipiente y ocúpela lejos de los cursos hídricos.

Hierva el agua si no está seguro de su pureza.

No corte leña. En vez de ello, recoja las ramas caídas que abundan en los bosques.

No haga fogatas, a menos que esté explícitamente permitido. Si llega a hacerlo, asegúrese de que al terminarlas el fuego quede bien apagado. Recuerde no dejar tirados objetos de vidrio, ya que pueden provocar combustión espontánea.

No tire colillas de cigarrillos encendidas en la carretera, ni menos en el lugar de camping. Mejor aún: no fume. Le hace pésimo a su salud y a la de quienes le rodean.

Respete a los lugareños. Las costumbres y la sensibilidad de otras culturas deben ser consideradas. Tenga en cuenta siempre que el extraño es usted, no ellos. Siéntase de visita y compórtese como tal.

Elija cuidadosamente los recuerdos que llevará de vuelta a casa. El ideal es que deje todo intacto, pero si va a tomar algo, que de ningún modo sea una planta o animal en peligro de extinción o elementos fabricados por ellos.

Entérese de las especies de flora y fauna en extinción a través de libros editados por CONAF.

Camine mucho. Es el mejor ejercicio para la salud. Hágalo lento y respirando hondo. Disfrute el paisaje. Nade. Suba cerros, ande en bicicleta.

Evite las lanchas: contaminan lagos y ríos, son ruidosas, molestan a la fauna acuática y a los aficionados a la natación. Como vehículos acuáticos, prefiera el wind-surf, el bote a remos o el velero.

El turismo en zonas silvestres no debe practicarse a gran escala, ya que destruiría su carácter natural. Acepte de buena manera las normas de administradores y guardaparques en áreas protegidas.

Fotografíe a los pájaros y flores de la región. Luego, averigüe sus nombres. Aprenda a reconocerlos.

Consuma preferentemente productos de pequeños productores locales.

Si va a la playa, organice campañas de aseo del litoral. Resulta entretenido y gratificante. Una buena idea es, por ejemplo, premiar a los grupos que recojan más botellas desechables o más kilos de basura no biodegradable.

De Compras

Comprometerse con el cuidado del medioambiente significa también llevar un estilo de vida austero. Por eso, antes de comprar, tenga en cuenta estas recomendaciones básicas:

Reduzca el consumo toda vez que sea posible. Con ello, disminuirá sus gastos. Antes de comprar un nuevo par de zapatos, o lo que sea, pregúntese si realmente lo necesita.

Hágase un cuestionamiento mental e independícese de la publicidad antes de comprar un producto. Tenga como principio lo siguiente: sólo la información que usted busque será decisiva para la compra; no la que le entretenga publicitariamente.

Verifique si el contenido corresponde a las etiquetas. Para ello, prefiera productos que tengan señalado su contenido específico en el envase. Exija esa información: es un derecho de todo consumidor.

Compre alimentos con el mínimo de procesamiento industrial; averigüe qué aditivos son nocivos.

Compre de preferencia a los propios productores. Mientras menos intermediarios haya en un proceso de producción-consumo, mucho mejor para todos: para el precio, para la conservación y calidad del producto, para el ahorro en embalaje y el transporte.

Consuma, dentro de lo posible, aquellos alimentos vegetales cuya producción implique menos gasto de energía, tales como cereales, verduras y frutas. Disminuya o elimine por completo el consumo de carnes rojas y de productos de animales en general.

No consuma alimentos y otros productos procedentes de los bosques tropicales u otros ambientes comprometidos ecológicamente. El 70% de las plantas utilizadas para tratar el cáncer proviene de ahí; además, produce el 40% del oxígeno del mundo.

Evite adquirir objetos hechos con maderas como palo de rosa, caoba, teca, ébano, cactus y otras.

Prefiera productos que sean reciclados o que se puedan reciclar, reutilizar o reparar y evite los productos y envases desechables.

No consuma especies que están prohibidas. Infórmese acerca de cuáles son los meses en que no se pueden comer algunos productos marinos frescos. No compre plantas o animales en peligro de extinción, ni productos elaborados a partir de especies sobre explotadas (pieles, chaguales, atún, objetos de marfil, peines de caparazón de tortuga, joyas de coral, locos, etc.)

Apoye a los locales comerciales que ofrecen alimentos sanos y libres de contaminantes.

Prefiera los productos elaborados en su región: menos transporte significa ahorro de petróleo.

Considere el compartir suscripciones a revistas o periódicos con amigos. Compartir es una buena idea, además de que posibilita el ahorro y evita acumular basura.

La Alimentación

Las compras que usted hace relativas a la alimentación son las más numerosas. Una buena compra de alimentos -usted lo sabe bien- será decisiva para su salud. También para la protección medioambiental.

La mayoría de los fabricantes de productos alimenticios apelan a lo natural como argumento de venta. El mercado está repleto de jugos cien por ciento natural o margarinas 0,0% colesterol o carnes sin grasa. Con reiteración, se apela a las bondades naturales para vender. Sin embargo, en el momento de la fabricación de estos productos, tal apelación es muchas veces olvidada.

Lo primero que usted debe aprender es a distinguir lo verdaderamente natural y saludable de lo que no lo es (aunque el envase diga lo contrario). Lea siempre la letra chica de los productos (y esto vale no sólo para productos alimenticios). Entonces, podrá percatarse de que aquel jugo natural no tenía nada de natural: era una solución de agua, más colorantes, saborizantes y preservantes.

Mantenga una sana duda cuando se tope con los tan utilizados aditivos alimenticios. Hoy en día, los alimentos están llenos de colorantes, espesantes, saborizantes, preservantes, etc. Está comprobado que muchos de éstos contienen tóxicos que afectan a los genes y son cancerígenos. En general, trate de evitar todo tipo de aditivos en los alimentos que consume.

La obtención de los alimentos tiene un alto impacto en el medioambiente, debido a que son producidos en el campo; luego procesados y envasados en industrias; a continuación transportados y comercializados; para que finalmente sus desechos sean descartados como basura; eso sin tomar en cuenta el costo para la tierra que conlleva la agricultura y ganadería intensivas.

La producción de cereales, que constituye el cultivo intensivo más abundante en el planeta, ha provocado la eliminación de vastos bosques tropicales y ha deteriorado el suelo de manera grave. Asimismo, todos los cultivos en gran escala ocasionan daños irreparables para el medioambiente. Para que usted sepa, algunas pruebas realizadas en Estados Unidos indican que las granjas modernas de producción intensiva pierden al año cuatro veces más tierra de labranza que las granjas orgánicas.

Tenga cuidado con los alimentos congelados. Algunos de ellos son irradiados con energía nuclear, con lo que se eliminan las bacterias del color y el olor que indican su descomposición.

Consuma menos. Transfórmese en un consumidor en retirada: intente cada día consumir menos. Analice la cantidad de cosas que usted compra y de las cuales puede prescindir sin que sufra su calidad de vida.

En la Calle

En las ciudades, el solo hecho de desplazarse de un lugar a otro puede generar impactos ambientales importantes: mientras más grandes sean las urbes, mayor será el impacto.

Los costos del traslado de la población y de los bienes que ella necesita pocas veces son evaluados, pero son enormes. De partida, hay un costo en tiempo que es irrecuperable: ocupar, por ejemplo, dos horas del día en viajar de la casa al trabajo y del trabajo a la casa parece algo irracional.

Por otro lado, los costos en energía y contaminación son cuantiosos.

El comportamiento de los habitantes en la vía pública -es bueno que usted lo sepa- tiene gran relevancia para el medioambiente y la salud física y psíquica de las personas. Por ello, es fundamental tener hábitos adecuados en las calles y veredas.

La Limpieza

La limpieza es básica, pero efectúela de manera ecológica y saludable. Los productos muy corrosivos suelen traer lamentables efectos colaterales para el medioambiente y la salud humana. Aquí van unos consejos:

En vez de toallas desechables de papel, use estropajos de género. La producción de pulpa de papel es un proceso dañino al medioambiente. El estropajo es de contextura digna y no atenta contra los árboles ni contribuye a la contaminación de las aguas; claro que debe mantenerlos limpios y desinfectados.

Use papel de diario para limpiar vidrios y espejos.
En el dormitorio, la limpieza y conservación de la ropa es primordial. Dejar bolsas que incluyan clavos de olor, trozos de canela, nuez moscada y otras especies es buena solución.

Cuando haga limpieza, no use detergentes basados en altas dosis de fosfato de petróleo, que se biodegradan muy lentamente y pueden contener elementos tóxicos. Por el contrario, use artículos basados en aceite vegetal.
Para limpiar el horno, humedezca el interior con agua; rocíe con abundante bicarbonato de sodio; deje toda la noche. En la mañana, pase una escobilla o virutilla.
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Extractos del libro De cómo Margarita Flores puede cuidar su salud y ayudar a salvar el planeta, Casa de la Paz


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